Los jardines de la Casa del Raserillo se extienden alrededor de la casa y se van abriendo hacia la Sierra, poblados de perales, pinos, prunos, nogales, abetos y sequoias, entrelazando sus praderas de césped.
Desde la casa se sale al jardín directamente, en algunos lados podemos bajar entre arbustos y flores
En el jardín hay grandes tinajas de barro que marcan la personalidad de nuestra casa, y casi como esculturas, son un homenaje mundo rural al que pertenece.
Dos paseos rodean la casa, uno de pinos silvestres y otro de hermosas sequoias, ambos nos proveen de sombra para los días de calor
Las flores y los arbustos van estampando los jardines aportando su toque de alegría casi todo el año
La pradera de césped se va extendiendo suave desde la casa hacia la sierra, salpicada de arbustos, abetos y perales…
Al fondo del jardín se va apreciando la vista hacia la Ermita de Hontanares, abriéndose luego a toda la comarca